29 de octubre de 2013

Una cosa lleva a la otra

Cuando iba en la secundaria -cabe destacar que fui en una secundaria de puras mujeres- empezó una campaña (al más puro estilo de los partidos políticos) anti anorexia-bulimia. 

Además en ese tiempo, corría la historia-rumor-leyenda urbana de que en los baños de cierta escuela, las tuberías que conectan a los excusados-sanitarios-retretes, se pudrieron-rompieron-desgastaron por los supuestos vómitos de muchas de las alumnas. (ignoren mis sinónimos escritos nomás para convivir)

Iban a cada uno de los salones a darnos pláticas, a mostrarnos fotos de chicas (siempre chicas) en los huesos, a decirnos cómo ayudar a alguna amiga (siempre amiga) que tuviera un problema similar o que sospecháramos de sus hábitos alimenticios. 

Total.

Siempre he sido, si gustan etiquetarme dentro de la fauna que habita los salones de clases, del tipo desmadrosus castrosus valemadrosus, o sea, siempre me he sentado hasta atrás. Para pasar "desapercibida" cuando los profes hacían preguntas, para comer "sin que se dieran cuenta", para dibujar en vez de tomar apuntes, para platicar, para pasar recaditos y para todo eso y más. 


Mientras se rasgaban las vestiduras adelante, diciéndonos que por el amor de Yisus bebé ni se nos ocurriera hacer dietas extravagantes, dejar de comer o vomitar para tener un cuerpo socialmente aceptable, yo, desde mi sillita de la fila de hasta atrás, entraba en conflicto. Y me hacía mil y un preguntas que hasta la fecha rondan mi cabecita amorfa. 

No pienso hablar de los estragos que causan este tipo de desórdenes alimenticios en las personas, si eso quieres leer, pues ve a yahoo respuestas.


Meanwhile compañeras y maestros o autoridad estaban muy entrados en el tema de la anorexia-bulimia, desde la fila de hasta atrás, yo me preguntaba: ¿y los hombres también padecen de esto? ¿por qué vienen a hablarnos de esto y no por ejemplo, sobre la obesidad? ¿para qué se hacen pendejos si entre los estándares del 96% de las personas que están dentro de este salón ser delgada = ser amada y aceptada por todos? ¿y si yo quiero comer y comer y comer y engordar como si no hubiera mañana, me tratarían con ese tacto que raya en la ternura y compasión con el que tratan y se expresan de las chicas que pasaron por la anorexia, o de pinche gorda no me bajarían?

En algún momento de la plática interrumpí y pregunté si los hombres también sufrían estos desórdenes. Todxs calladitxs, viéndome como bicho raro (de por si siempre me veían así) hasta que la personita que estaba dando la tan excitante cátedra me vio como diciendo mentalmente: ay, pobre niña: si, pero casi no hay, son muy pocos. 

Y yo pensé: claro, si a las que se las lleva la chingada siempre son a las mujeres. 

Ahí fue cuando me hice consciente de que ciertos temas son exclusivamente femeninos y viceversa. Pueden haber sujetos del otro género "colándose" en estos temas, pero claro, son casos aislados y no hay que darles importancia. 

BULLSHIT.

Para no hacerla larga, tanta pinche plática entró por un oído y salió por el otro de muchas de mis compañeritas. Tenemos a la que mágicamente adelgazó muchísimo y ahí andaba con sus ojeras y toda demacrada, pero claro, delgada. A la que sólo comió papaya (sin albur) durante no sé cuántos meses para que le entrara el vestido de la graduación (¡y quedó naranja!) y así muchos casos raritos y feitos.

Entonces, mis debrayes mentales (y la horrible escuela de puras niñas, que para empeorar las cosas, religiosa) me llevaron a esa guerra mental que tengo hasta hoy en día donde la pregunta principal es: ¿qué re chingados es ser mujer?

Nací como una persona del sexo femenino. Y obvio, todos mis papeles siempre dice sexo: femenino. (valga la redundancia) Conozco los placeres y horrores de la menstruación. I jab a vayaina, I jab bubs, lets estart de fokin parti! Voy al baño de mujeres, fui en escuela de puras niñas. Mi nombre tiene terminación "a"; súper femenino (y súper troleable si lo pasas a masculino). Hasta ahí todo bien. Siempre he estado conforme con eso. A veces reniego de los días rojos y me encanta hacerle bullying a las cuentas de kotex y saba por twitter. La verdad nunca he renegado de ser mujer.

Lo que me molesta, son las expectativas ajenas. La gente está sobres contigo sólo por ser mujer. 

Que cuándo me voy a casar. Que si quiero tener hijos. Que por qué no uso vestidos (ojo, me gustan los vestidos, que no me los ponga tan seguido no significa que los odie). Que por qué no uso ropa rosa. Que por qué no soy más femenina (UY, entre sus feminidades y las mías, no acabamos nunca). Que por qué no tengo novio. Que por qué no soy delgada escultural para gustarle a todos. Que por qué me gusta pokémon, si eso es del diablo de niños. Que por qué la puta madre.

O sea

PURO BULLSHIT.

A estas alturas de la vida, ese tipo de cosas deberían dejar de ser primordiales en las conversaciones banales. 

Nunca he sido de sombra aquí y sombra allá, maquíllate maquíllate. Nunca he sido de ponerme madre y media en las uñas, ni de andar súper arreglada por la vida. Conozco a muchas que son así y la verdad ni me importa, así como a ellas no les importa cómo sea yo. Así que, ¿por qué tanto pinche escándalo con el resto de la humanidad?

Ahora, ¿a qué vino todo esto que hasta le dediqué una entrada en este casi abandonado blog?

Hace unos días fui a un baño público. Los que me conocen sabrán que SIEMPRE y A CADA RATO voy o estoy en busca de un baño por que simplemente a cada rato quiero hacer pis y nomás no me puedo aguantar. 

Total que fui al baño. Oriné, todo bien, no tengan cuidado. Salí a lavarme las manos. Mientras lo hacía, una chica salía de otro baño, se acercó a lavarse las manos y flush! Se me quedó viendo. Lo sé porque mientras yo me lavaba mis manitas, sentí una mirada, así que levante la vista y vi que me estaba viendo de una manera no muy bonita. No la vi directamente, todo fue con el espejo de por medio. Así que traté de hacerme la desentendida y seguí enjuagando los kilos de jabón que me puse mientras ella se lavaba rápidamente las manos, se alejaba con asco y me dedicaba una barrida épica cuando salía del baño. 

¿CUÁL ES EL PROBLEMA CON LA GENTE?

¿CON LAS MUJERES?

¿POR QUÉ USO TANTO JABÓN Y ME TARDO MÁS DE LO DEBIDO EN LOS BAÑOS PÚBLICOS?

Me quedé así como en nada cuando la mujer esta salió aterrada del baño por culpa de mi persona. Después me empecé a reír. Me sigo riendo. Me asombra mi capacidad de desvarío para relacionar el impacto que causé en esa muchacha con los supuestos vómitos de cierta escuela, y terminar escribiendo toda esta letanía. 

No cabe duda que una cosa lleva a la otra, y la mayor parte de las veces, entre cosa y cosa no quedamos en nada.


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Bonus:

- Odié y seguiré odiando esa escuela de puras mujeres religiosa.
- Me gusta ser muyerts.
- No soy perfecta, ni quiero serlo.
- ODIO los roles de género.
- Sus expectativas proyectadas, me las paso por la cola.
- En estos momentos quiero ir al baño.
- ¡Muerte al patriarcado!
- Quiero el nuevo juego de pokémon, pero no tengo 3DS.



Ayyyy dolorrrrrrr! Escribiré más seguido, es relajante, como los tés que tomo para intentar dormir.