29 de enero de 2013

Blue Monday... en martes.


Espero la disfruten tanto como yo... y si no, pues ni modo.

24 de enero de 2013

Bah pop!

Últimamente me ha estado dando mucho terror tener una hoja en blanco frente a mi. Quiero hacer muchas cosas, pero mi mente está completamente dispersa. Tendré que reunir los cachos, como si fueran las esferas del dragón, para que una vez juntos, ocurra algo maravilloso. 

De todas formas, haciendo un recuento de los daños, siempre tengo la mente dispersa. La verdad no sé como es que puedo funcionar así. Cómo es que he podido funcionar 23 años así. Y los que faltan, si es que no me termino por desquiciar antes y ocurra algo.

Bah.

A ver, pensemos un momento. ¿Cuántas personas estarán en la misma situación que yo? Recién terminando la carrera, sin trabajo, sin tener que estudiar más, lidiando con la familia (de lo más pesado en este mundo), pensando desesperadamente en irse y desaparecer y sin ni una idea clara de qué es lo que sigue. Pfff, muchísimas.

Y mi mente dispersa... sumándole el hecho de que soy una persona demasiado intensa. El otro día mi madre se me quedó viendo y me dijo muy seriamente: puede que termines convirtiéndote en bipolar. Y se fue. 

Bah bah bah.

Sinceramente no sé que siga. Nunca antes en la vida me había sentido tan desahuciada. Es más o menos el mismo sentimiento que tuve cuando me cambié de ciudad pero elevado ligeramente a la décima potencia. 

Además, en estos últimos 3 meses han pasado cosas que jamás imaginé que pasaran. La partida inesperada de MC... conocer y convivir con K... darse cuenta de que la verdadera amistad siempre estará presente (cliché time) ahí cuando la necesites, no importa si la persona ya no existe en este mundo o si está a muchísimos kilómetros lejos de ti, o si han pasado años sin verse...

Bah bah beh buh

La verdad es que estoy cansada. De estos últimos 3 meses. Estuve, cuando estaba, así: feliz-triste-más triste-normal-feliz-nerviosa-triste-muy feliz-nerviosa-cagándome-desesperada-triste-muy feliz-tan feliz que no sabía ni qué decir-triste-muy triste-llorando-feliz-normal-triste y así sucesivamente... me gustaría tomarme todo febrero para poner en orden mi cabeza y comenzar con todos los proyectos que tengo en mente de una buena vez. 

Qué importa el mundo, qué importa la family, qué importa todo lo demás...



Pop!



La canción oficial para leer esta entrada (súper útil ponerla al final):


23 de enero de 2013

Usted tal vez no entienda pero asómese.

Bien, finjamos que no pasó nada.  Mejor aún, que no ha pasado nada.

Que frecuento mi blog y que escribo... y que dibujo, y que leo, y que juego....

Y vomito.

Vomito mucho. En mi baño, en tu baño. En el baño del cine. Incluso una vez, en el baño de una iglesia, me cobraron para entrar, Jesucristo necesita una nueva cruz por que la que tiene ya está muy vieja. Pero aún así, entré al baño de la iglesia y lo vomité. 

El otro día vomité en el baño de un mercado. No había agua, tenía que buscarla en el tambo que estaba afuera, llenar una cubeta con cochambre que estaba ahí tirada, volver y echar de golpe toda el agua en la taza para que se fueran mis gracias. Todo iba acorde al plan hasta que una señora impertinente entró corriendo, vio parte de mis entrañas en ese baño y se puso a gritar "JESÚS BENDITO" unas 2, 3 veces ahí dentro. No le bastó y salió corriendo para adentrarse en el laberinto que forma el mercado mientras gritaba a todo pulmón "JESÚS BENDITO". Solté la sucia cubeta de la impresión por que jamás creí que saliera corriendo gritando eso, después no podía parar de reír. Y en un acto vulgar y corriente, no le eché agua a mis fluidos y me alejé de ahí, esperando que en cualquier momento alguna otra señora experimentara una especie de orgasmo con un baño lleno de sangre, y relacionarla con la sangre de Cristo y gritar: JESÚS BENDITO.

Pues si, eso, sangre y nada más.

Algo con lo que tienes que lidiar si tienes útero-vagina-óvulos y demás accesorios. 

Y es que cada vez que vas al baño es como si vomitaras sangre por ahí abajo. Y todo queda embarrado, el baño, tú, tus piernas... y te sientes embarrada y lo único que quieres es meterte una aspiradora y aspirar todo ese vómito rojo de una vez por todas. 

Es muy común entrar en un baño público y encontrarse con este tipo de expresiones artísticas. 

La próxima vez que me encuentre frente a esta situación con gusto tomaré de la mano al siguiente ser que entre al baño, lo guiaré hasta el sanitario y le diré: Mire, tal vez no entienda, pero por favor, asómese y eche un vistazo a lo que acabo de hacer, me sentiría muy honrada...