30 de agosto de 2012

Esquina bajan.

Puedes marearte en el camión mientras intentas leer. Hasta te pueden dar ganas de vomitar. Incluso te pueden doler los ojos y te puedes torcer el cuello. Pero si que puedes seguir una lectura mientras vas en el transporte público.

Bueno, es más interesante tener la vista y los demás sentidos clavados en tu lectura que ver el aburrido paisaje urbano que ya conoces hasta el hartazgo. 

Mmm, tal vez no. ¿Recuerdas aquel día que te dio por caminar en lugar de subirte al camión? Acuérdate que te sorprendiste por que viste cosas que no eres capaz de ver cuando vas dentro del transporte. Una calle bonita, un negocio a detalle, aquellos árboles al fondo de aquel callejón.

Sí, después de todo el paisaje urbano rutinario no es tan aburrido como sueles recordarlo.

Pero dejemos esos pensamientos idílicos para otra ocasión. 

Concéntrate en tu lectura. 



.... Es algo difícil, con tanto movimiento las pequeñas letras te están jugando malas bromas.

Bueno, cierra el libro un momento y revisa que hay a tu alrededor. 

Gente. Si, obvio. Pero mira un poco más allá de lo evidente. Por una vez aunque sea.

Gente feliz... no, la verdad no se ven muy felices. Están más bien ensimismados. Enojados, tristes incluso. Cada persona que aborda es una nueva cara que analizar. ¡Oye!, tampoco te les quedes viendo tanto tiempo, van a regresarte la mirada algo molestos, incómodos y desearías no haberlos visto en primera. Hay que tener discreción. Voltea rápido a la ventana, no deben sentir tu mirada. Tienes que aprender a observar también, no es lo mismo ver que observar, recuérdalo. 

Yo se que te gustaría saber a dónde van a bajar, a dónde se dirigen. ¿ Y por qué no?, saber también que llevan dentro de sus mochilas, de sus bolsos. No te preocupes, la curiosidad es una característica innata en todos nosotros. Pero no hay manera de averiguarlo. Eso si, para compensar, puedes imaginarlo.

Esa señora seguro va al mercado. El chico de allá va a la secundaria. Este hombre que viene a tu lado... mmm un tanto difícil. Tal vez vaya al trabajo, tal vez vaya con sus amigos, tal vez vaya a ver a su amante. ¿Tendrá una amante? Nah.. ¿o que tal que si? A lo mejor ni está casado, tal vez viva aún con su madre y se baje en la farmacia de la próxima calle para comprarle sus medicinas...

Ándale, se te pasó la parada. 


¡Qué esperas!, ¡levántate!


26 de agosto de 2012

Adiós amigo. Vuelta tan alto como siempre quisiste.

23 de agosto de 2012


Pienso que si escribes algo y lo guardas, tarde o temprano eso que escribirte alguien lo va a leer. Las letras siempre encuentran la forma de que eso suceda. Los textos se traspapelan. Las hojas las mueve el viento. Los libros se prestan, se pierden. Los cuadernos desaparecen. Los trozos de papel con letras circulan. Incluso hay letras en calles, camiones, bardas, teléfonos públicos. Todas las letras se leen. Tarde o temprano.

Conservo algunos recados que me encontraba en los pisos de la secundaria. Conversaciones ajenas, difamaciones e insultos. Letras trazadas con sumo cuidado, como midiendo mentalmente el efecto que tendría el destinatario al leerlas.

También tengo una tendencia a guardar papeles desconocidos. El folder con una solicitud de empleo que nunca fue entregada, por que su dueño los olvidó en una banca del parque. Un cuaderno de apuntes, lastimado y sucio que terminó junto a un auto. Un manual de buenos modales, que irónicamente, terminó en un bote esperando a que pasara el camión de la basura. Una situación muy grosera para un manual de buenos modales.

Hoy conservo todas esas cosas, pero mañana tal vez el viento se lleve los papeles, regale los libros o tire los documentos, que con un poco de suerte, alguien más los tome de la basura y el ciclo se repita.

20 de agosto de 2012

Tengo 15 años.

En realidad tengo 22... de hecho, estoy a escasos días de los 23.

Pero regresemos un poco el tiempo.



Bi-bu-bu-bop!




Tengo 14 años. Ya casi voy a cumplir 15. Mi papá viene de una familia numerosa, por lo que me pudro en tíos y vomito primos. Todas y cada una de mis primas mayores han tenido fiesta de XV y claro, como yo siempre he sido la oveja negra de la familia, para romper la tradición, los mandé al carajo.

Las amenazas Los comentarios familiares, típicos, comenzaron a atormentarme aproximadamente a la edad de 14 1/2. Que si tal tío iba a ser el padrino de no se qué, que si tal primo iba a ser el chambelán, que si la otra tía me iba a comprar el vestido, que si las primas menores iban a ser las damas, que si todos iban a llevar chupe aparte, que si la puta madre y que si la virgen parió. Su insistencia fue aún mayor cuando les dije NO QUIERO FIESTA. No sé si los ofendí, si dije algo mal, o si lo dije de mala manera... pero yo nunca entendí por qué proyectaban sus ganas de una fiesta de XV en alguien que claramente no la quería.

Tengo una tía que... seguramente tú también tienes una muy similar. Una señora que habla mucho, habla y habla y habla y te aturde, te aburre, te duermes, pero ella sigue hablando. Y ella siempre tiene la razón. Bueno, ya me entendiste. Así. Por azares del destino, aproximadamente cada 15 días la veía, y siempre me contaba la historia del CHIQUIS, amigo de mi primo que no fue a la graduación de la prepa/carrera (no recuerdo bien) y que vivía atormentado y arrepentido por no haber ido y que lo cambiaría todo por asistir o regresar el tiempo y presentarse en esa fase tan importante de su vida y que dejó ir.........

Señora por dios, a mi que me importa la vida del Chiquis.

Y así pasaron los días... los meses... seguían chingando insistiendo en que tuviera quincessss y total, llegó el día esperado. El día en que iba a despertar la mujer que en mi dormía y poco a poco se iba a morir la niña e iba a empezar la aventura de la vida.

De aproximadamente 70 familiares, me llamaron..... 3. Dos primas y una tía.

Y tanto que estuvieron chingado. Si de todas maneras ni me iban a felicitar ¿para qué estuvieron jodiendo tanto? No entiendo a mi familia.

Ni a la gente.

Ni entiendo a tu familia. Es mas, ni a ti te entiendo. Pero esa ya es otra historia. *risas pregrabadas*


El día que despertó la mujer que en mi dormía y poco a poco se murió la niña y empezó la aventura de la vida, fue un día completamente tranquilo (sin familia) y leve, relajado con unos amigos y punto.

Personalmente nunca fue mi máximo tener una fiesta de quincesss, sin ofender a las que ya tuvieron o las que van a tener, pero bueno, cada quién se gasta su dinero (o el dinero de sus papis goey) como mejor le parezca.



Ahora haremos un recorrido por las quinceañeras más emblemáticas de la sociedá mexicana:


Ícono de la juventud ochentera, famosa por introducir en la vida diaria la clasiquísima canción que le cantas a todo el mundo en broma y a veces, no tan en broma.


Chiquillos (Lucerito y Pedrito - ay esos diminutivos) que estaban on fire mas o menos a esta edad. La verdad no sé, solo salieron cuando busqué quinceañeros famosos. Y esta canción sale en la película DELINCUENTE hahaha churro que alguna vez vi un sábado por la tarde en la televisión.


Esto ni debería estar aquí, pero la canción me gusta y me recuerda a mi infancia.


Pobre chica, pero con el audio del guarda espaldas hace que te cagues de la risa.


Esto es una mamada.


¡Y para cerrar con broche de oro, una joyita, la aclamadísima Colibritany!


Me cae que a estos quincesss si voy, ¿quién se apunta?



Y así termina una entrada poco útil en este su blog................


COLIBRITANY RIFA! hahahahaha



Por si alguna de mis primas lee esto: no te ofendas, neta. hahaha

13 de agosto de 2012

RBN no.1

Pero que puto olor.

Olor a miados y uno que otro regalito "sólido".

Y que puta suerte, bueno, hay mil formas de cruzar, pero terminaste aquí. Carajo, creí que conocía estos rumbos pero ya veo que no. Ahora que... caray, ni pedo, voy a pasar... no, mejor no, mejor me espero.

¿Qué chingados vas a esperar? ¿A que salga alguien? ¿Y si sale alguien que le vas a decir?

- ¡Hola que tal!

No mames. No mames.

Ni por que se ve la luz al fondo, ¿paso? o ¿no paso? ¡Qué hago!

Bueno ya, no te vas a quedar aquí todo el día, tienes cosas que hacer, puedes ir por otro camino pero te llevaría más tiempo....

Hijos de su puta madre, a quién se le ocurrió hacer esto.

No importa, no importa, a las 3... 1... 2... ¡3!





Y corrió lo más rápido que pudo.









Dedicado a aquellos pasos a desnivel de San Antonio Abad.