23 de agosto de 2012


Pienso que si escribes algo y lo guardas, tarde o temprano eso que escribirte alguien lo va a leer. Las letras siempre encuentran la forma de que eso suceda. Los textos se traspapelan. Las hojas las mueve el viento. Los libros se prestan, se pierden. Los cuadernos desaparecen. Los trozos de papel con letras circulan. Incluso hay letras en calles, camiones, bardas, teléfonos públicos. Todas las letras se leen. Tarde o temprano.

Conservo algunos recados que me encontraba en los pisos de la secundaria. Conversaciones ajenas, difamaciones e insultos. Letras trazadas con sumo cuidado, como midiendo mentalmente el efecto que tendría el destinatario al leerlas.

También tengo una tendencia a guardar papeles desconocidos. El folder con una solicitud de empleo que nunca fue entregada, por que su dueño los olvidó en una banca del parque. Un cuaderno de apuntes, lastimado y sucio que terminó junto a un auto. Un manual de buenos modales, que irónicamente, terminó en un bote esperando a que pasara el camión de la basura. Una situación muy grosera para un manual de buenos modales.

Hoy conservo todas esas cosas, pero mañana tal vez el viento se lleve los papeles, regale los libros o tire los documentos, que con un poco de suerte, alguien más los tome de la basura y el ciclo se repita.

3 comentarios:

かすみ-様 dijo...

kyaaa~ yo también amo eso!!!
Realmente ame esta entrada, me recordo a ese mismo amor que tenemos por los lugares abandonados. No sé, siempre le he tenido cierto interes a esas cosas, es como los lugares abandonados, siempre cuentan algo, y a la vez cuentan nada, pero cada objeto ahi abandonado tiene su razón de estar en aquella posición, igual aquellos mensajes ajenos, los lees, los entiendes, aunque realmente no los entiendas... Simplemente no sé como explicarlo, pero gracias por la entrada, LA AMEEE!!!!

btw, entre mis pertenencias más recientes; una mini carta en aleman en un libro (en aleman xD) q compre alguna vez en el cele, que según Adalbert: una viuda decidió no tirar el tesoro de su esposo que había juntado durante toda su vida alrededor del mundo, toda una biblioteca!!! y decidió donarlos a algún lugar donde pudieran aprovecharlos, sí, el cele los aprovecho vendiendolos ¬¬

La Gata Tuerta dijo...

Tal cual. Ya ves que existe un ingrato por acá, que se la ha pasado escribiendo en su blog cosas que van directas a mi y no tiene el valor de decírmelas a la cara.

También hago eso que dices, por cierto.

Somos quizás una suerte de... guardianes?. Escoltamos estos escritos hasta dar con algún otro destino, ya que sus dueños quizás no tuvieron el valor de conservarlos o entregarlos.

Aún son muchos los cobardes allá afuera...

:) Buena entrada

maki dijo...

excelente!!! me gustó mucho mucho esta entrada!!