21 de abril de 2012

Recuerdos y nada más.

Recuerdo que tomar un taxi amarillo a mediados de los 90's en la ciudad de México era toda una hazaña. La mayoría de los taxis eran vochos verdes y muy rara vez se veía uno amarillo circulando por ahí.

También recuerdo vagamente que me tocó ver lo último del trolebús noventero. Ahora no sé si volvió a circular, o si queda vestigio alguno.

Anyway.

Vivía en un departamento en la calle de Tenorios, cerca de Periférico Sur. Planta baja. Nunca vivas en una planta baja, es horrible. Todos creen que se ven bien rudos azotando la puerta principal, pero lo único que parecen son unas niñitas asustadas que corren y arrojan la puerta lastimosamente. Y nunca falta la eterna vecina aeróbica que, claro, vive en el piso justo arriba del tuyo y en las noches le da por ejercitarse y todo sobre de ti retumba cual temblor.

Y hablando de temblores (con eso de que están de moda), una vez me tocó uno bastante fuertecillo en esos departamentos. Todos salimos y nos quedamos pasmados esperando a ver que pasaba, y juro que los edificios se movían de un lado a otro... eso o mi madre me zangoloteaba. Pero lo que mas recuerdo es una vecina, que empezó a gritar "QUE DIOS NOS AGARRE CONFESADOS, PERDÓNAME DIOS MIOOOO" yo tenía como 5-6 años, que importa ahora, pero los gritos de la vecina me espantaron más que el temblor mismo.

 (y son de esas cosas que nunca se te van a olvidar)


En aquellas épocas en la tele pasaban películas de Gloria Trevi, La risa en vacaciones (con sus miles de versiones y bromas sobre actuadas en algún hotel de Acapulco) Zabludovsky todavía daba las noticias, y lo que estaba en boca de todos era el asesinato de Colosio. Y de manera permanente, lo que sonaba en mi departamento era la discografía completa de José José.

Tengo una obsesión-amor-trauma con José José.

Pero no puedo hablar de mi infancia si no hablo de él. Podría culpar a mi madre por esto, tiene muchos discos de vinil de él y varios cd's que sigue poniendo siempre ponía. Un recuerdo común de aquellos años es que estoy sentada en el comedor, con un plato de cereal mientras de fondo suena "sintiéndolo en el alma.. hay que reconocer... que nuestro amor se acaba y que no hay nada que hacer... no digas fue mi culpa, porque eso no es verdad... tú sabes que me amaste... como se tiene que amaaaaar"...

El pan de cada día.


En algún departamento vecino, se juntaban las palomas por las mañanas. Eran de esas palomas que "cantan" y emiten un sonido como: UUH UUUH. Ahora que lo recuerdo, no se si se juntaban o si eran de alguien. Pero siempre se escuchaba su canto a lo lejos.


Mi primaria quedaba relativamente cerca. Tenía que salir de la unidad de departamentos, girar a la derecha, caminar en línea recta mientras pasaba unos edificios blancos, un terreno absurdamente grande y bardeado, la iglesia, muchos comercios varios, llegar a la esquina donde estaba el restaurante de comida china y el terreno baldío con unos bambúes demasiado altos y ahí dar vuelta a la derecha, ir hasta el fondo, dar vuelta a la izquierda del mercado y seguir derecho hasta llegar a la escuela.

Bueno, creo que con esta explicación no parece que estuviera cerca...

Tenía un amigo que era realmente único. Y de verdad era realmente único, solo tenía 3 dedos en cada mano, circunstancia por la cual, era el blanco perfecto de los pendejitos del salón que le decían "choca esos cinco!!!, ah que no tienes!!!!!" y a él no le quedaba de otra mas que reírse nerviosamente mientras los demás se surraban de la risa. Yo era la única niña del salón que le hablaba, porque las demás mariconas lo evitaban a toda costa. La ruda infancia. A mi me caía bien, y me gustaba como agarraba el gis o el lápiz cuando escribía, y me gustaba demasiado el hecho de que tuviera solo 3 dedos en cada mano. Bueno, siempre me ha gustado lo diferente. Dejé de saber de él cuando me cambié de casa, en tercero de primaria. Ahora me da por recordarlo, y pensar en como estará. Ni siquiera recuerdo sus apellidos. Tal vez me lo encuentre alguna vez, tal vez no.


Considero que mi infancia ocurrió en ese periodo de tiempo, desde que nací hasta que cumplí 7 años, cuando dejé de vivir por esos rumbos. Lo que siguió después es algo que aún no le puedo poner nombre.




Recuerdo mucho, poco de la ciudad. Mas poco que mucho. Conocí, podríamos llamarlo así, los restos de la ciudad que apenas una década antes estaba en auge. No conocí sus famosos edificios ni las amplias avenidas. En cambio, conocí las calles llenas de gente y ese caos tan irónicamente ordenado.

Recuerdo el periférico sin segundos pisos. Los terrenos baldíos que hoy son oxxos. Los billetes de $10, las monedas de ¢5. Lo recuerdo todo tan diferente que hasta pareciera que estoy renegando del paso del tiempo.


Hoy solo recuerdo esas imágenes.


A veces me gustaría volver a esa época.



A veces regreso a esa época.


Basta con hacerle la parada a un taxi amarillo.



1 comentario:

かすみ-様 dijo...

hahahahaha ! Sí! malditos vecinos azotan la puerta cual niñitas que gritan como flanders!
Amo tus entradas de recuerdos *O*
Yo nunca conoci los billetes de 10 :S
o en ese tiempo aun no me dejaban usar dinero xD no lo sé!
Amo los caos irónicamente ordenados *O*