11 de septiembre de 2011

Crónicas urbanas

¿Qué fue lo que pasó?

Para que aquel hombre, con muletas y vendas en los dos tobillos, sucio, con la ropa rota, la mirada perdida y caminar sin rumbo fijo ¿terminara así?

La misma pregunta me hago cada que veo al hombre al que le falta medio pie. Y al de largo cabello, tan largo y enrredado que deja un curioso aroma cada que pasa junto a mí. O a la señora con bastones que se sienta en la indiferente calle a esperar a que alguien siquiera la mire. También al señor que duerme bajo los techos de los negocios, sobre cartónes. Aquel otro que hurga los botes de basura en las calles, buscando algo comestible. Y el anciano de cabellos blancos y ropa raída, que va caminando acompañado siempre de una bolsa de papel y se sienta en las escaleras de la taquería viendo como se mueve el resto del mundo.

¿Qué fue lo que pasó?

Ahora solo son personajes urbanos, parte del paisaje, que provocan la más potente indiferencia sobre las personas "con mas suerte" que ellos. 

Una molestia, según otros tantos.
Una aberración que debería de ser erradicada, según otros.

Personas, para mí.

Y eso es lo que les molesta a la gran mayoría. Todos esos personajes son, al fin y al cabo, personas, como tú, como tu madre, como tu vecino. Y el hecho de que sean personas los hacen tan parecidos a ti que te provocan un terror indescriptible. 

¿Qué fue lo que pasó para que terminaran así?

¿Qué me tendría que pasar para terminar así?






Los días siguen pasando. Comienza a sentirse el frío.


1 comentario:

かすみ-様 dijo...

Yo siempre he querido ser un pordiosero que viva en el techo de las casas por la noche :D ... no?... no?... bueno no! ._. hahahahaha
Es que la verdad esas personas son realmente interesantes, al menos desde mi perspectiva, claro no las falsas que tienen mil casas y viven de las limosnas de cada día... Amén!
NO!! Aquellas reales, que al parecer son felices con su vida tal cual es, esas que se pasean y duermen libremente por las calles, sin depender en nadamás que en sus propios deseos.
Aquellos pordioseros filosofos que las personas se rehusan a escuchar, aqullos que les importa poco que pienses de ellos, aquellos que sin más, los nombran locos... Sí, todos "ellos" que son exactamente todos nosotros!