3 de junio de 2011

Edgar

No me acuerdo de Alejandra, la verdad. De Edgar sí. Yo era una niña, mientras que él, tenía 15 y se llamaba igual que mi mejor amigo. Alejandra era su hermana.

Vivíamos en el mismo edificio, solamente que yo en planta baja y ellos en el tercer piso.

Edgar jugaba conmigo a los power rangers. Corríamos por todas partes y todos los vecinos nos regañaban. Íbamos hasta la azotea del edificio, donde tendían la ropa, y nos arrojábamos las pinzas, o cubetas, o lo primero que nos encotráramos.

Para mí no era nada extraño que un chavo de 15 años corriera detrás de mi y jugara conmigo. Pero al parecer para el resto del edificio era aberrante.

Tiempo despúes recuerdo ver a Edgar acompañado de su mamá, todas las mañanas se iban desde temprano y yo jamás supe a qué hora regresaban.

Justo después de eso me enviaron por paquetería a vivir con mis abuelos, por que nos íbamos a cambiar de casa. Viví con ellos más o menos 2 años, o a lo mejor fue menos tiempo, total, que importa, para mi fue una larguísima estadía.

Cuando terminé segundo de primaria volví a vivir con mis papás, en una casa nueva. Entré a una escuela nueva y tuve nuevas amistades. Me alejé completamente de todo lo que antes había vivido, y sí, jamás volví a saber de Edgar.

Apenas hoy en la mañana me acordé de él.

Le pregunté a mi mamá y me dijo que Edgar vivía con su madre y su hermana, y que sus papás tenían poco de divorciarse cuando nosotros llegamos a vivir a ese edificio. A ninguno le había caido bien lo del divorcio, y con el tiempo las cosas fueron empeorando para ellos.

Finalmente, lo inevitable ocurrió, y justo después de que me mandaran con los abuelos, Lola, la mamá, se sumió en una enorme y constante depresión, Alejandra se convirtió en prostituta y jamás regresó, mientras que Edgar, se perdió en las drogas y ya nadie supo si logró salir del viaje.

No supe que decir.

Solo recordé las coloridas pinzas de plástico que nos aventábamos hace 14 años.

3 comentarios:

Luz dijo...

A su manera. Eso es bello.

maki dijo...

Ow... sin palabras. Tan buena como siempre, es algo que a veces no consideramos, el cómo ha cambiado la vida de las personas q alguna vez fueron parte de la nuestra, y es realmente impactante cuando resulta en historias como esta :S

niño de menta dijo...

Resulta difícil de digerir, es hermosa la manera tan natural que tienes de narrar